Anoche llovió toda la noche. Llovió desde la tarde. Cuando me fui a acostar, todavía llovía. Mientras estaba leyendo aún llovía. Desperté a las dos de la mañana y seguía lloviendo. Me levanté diez para las siete y llovía todavía. Me fui al colegio lloviendo y llovió casi todo el día.
Un día de lluvia y mi sonrisa en el auto camino al colegio era enorme. Enorme y decorada con hielo, porque este fue el día más frío en lo que va del año en Santiago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario