22 jul 2008

Yo no...


Yo no extraño nada por mucho tiempo, hasta que vuelvo a extrañar. Yo no regreso nunca, hasta que regreso. Y no duermo nunca, pero siempre sueño. 

El otro día tuve un mal sueño casi pesadilla, y lo recordé todo el día como si cada vez que lo recordara, se lo estuviera contando a alguien. Dormí muchas horas.

Yo no tengo plata, y hace tiempo que no me compro algo caro.

Debajo de mi almohada está 'Todos los fuegos el Fuego' de Julio Cortázar, y nunca lo termino de leer. Yo no quiero estar en deuda con Julio Cortázar, pero lo estoy, porque quisiera leerlo como siempre lo hice.

Llueve en Santiago, es martes veintidós de julio, son las 22:27 hrs de una noche de invierno. No espero que se detenga. No espero que haga menos frío. No quiero que las nubes se deshagan en ocho minutos. Quiero el pavimento húmedo, y que se me pase el resfriado que alguna de mis amigas me contagió.

No cambiaría un cielo vainilla por nada. Yo atravesaría Santiago por cualquier razón en un día de verano con el sol de las ocho veinticinco. Atravesaría Santiago por la razón que fuera en un día de invierno con el sol de las cinco de la tarde. Escribiría todo esto en un avión de papel y lo enviaría a París, esperando respuesta, por muy estúpido que suene. Y si no hubiese respuesta me defraudaría, aunque jurara que no.

Yo no creo que en verdad me quieras. Yo creo que no me quieres, y no te creo que me quieras, pero a veces cruzaría el tendido eléctrico por escuchar que me quieres. Y a veces inventaría un cuento para ti, sólo porque quise, y porque tienes claro que yo no tengo por qué pedirte permiso.

Yo no niego que a veces escucho música para sentirme triste.

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