No me importó mojarme toda el viernes, cuando llovió. Yo me reí viendo el vapor de las voces, y antes de dormir sentí que era todavía más feliz, porque seguía lloviendo, y yo ya estaba seca, acurrucada en mi cama, con la luz apagada, una película andando, la boca tibia, ideas mezcladas...
Soñé que yo estaba recortando círculos de cartulina española de color verde manzana, y llegabas tú... Yo me sorprendía, pero tú sonreías y yo no decía nada; seguía recortando, pero no dejaba de sentirme culpable, porque me estabas esperando. Me decías que ya te ibas, pero que tal vez podríamos vernos al día siguiente, (que era jueves)... Me decías que a las ocho, pero no me decías dónde, y cuando yo te preguntaba, me respondías que... no sé qué me decías, pero no tenía sentido.
Cuando desperté tenía fiebre, y un resfrío de los que no tenía hace mucho tiempo.
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