18 jun 2012

¿Cuánto duraría sin respirar bajo el agua más fría del continente?

Yo no sirvo para cometer un crimen, para ocultar la pena, ni para hacer amigos. De cierta manera quisiera ser todo lo contrario, pero me gustan los dinosaurios; ser uno hubiera estado bien, pero de algún modo (creo que) lo somos, porque nos extinguimos de distintas maneras: sobre la tierra, desapareciendo; o bajo el agua, azules. Yo prefiero quedarme azul, convirtiéndome en el libro de alguien que sigilosamente observó en secreto y escribió de todas las maneras posibles, sin cambiar nada en la línea de tiempo. Nunca dejé de mirar fijo a las personas con las que me crucé en la calle. Tampoco dejé de sorprenderme con lo poco que ofrecían. Sólo quise desaparecer y ver qué harían ahora los demás dinosaurios con la incertidumbre de un nuevo témpano de hielo. Pero desperté otra vez, y vi que estaba rodeada de enormes montañas de hielo azul que me sonreían mientras, yo yo era lo que siempre fui.

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