-Ni siquiera.
-Entonces?
-me reí
-¿Y después?
-después pensé
-¿En?
-En lo muy frágil de las cosas, por ejemplo
-No me quieres decir nada.
-No quiero decirle nada a nadie
-¿Tanto te duele?
-Me duele más que me duela
-No sé qué decir.
-No digas nada, quédate nada más
-Es injusto para mí así
-Si sé, te pido disculpas
-¿Estás resfriada?
-No sé.
-Eso o estás llorando...
-Dejémoslo mejor en que quizá es un resfrío en el momento menos esperado
-Te ves extraña así... No podría acostumbrarme
-A veces pienso que sí
-Nadie podría
-No ¿verdad?.
-No puedo evitar las ganas de llorar
-Es lógico, las dos somos la misma Beatriz.
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