Lloré.
Porque ya no se me hacen las mismas margaritas que imaginaba.
Porque las bicicletas pasan rápido.
Porque el sol me pone naranja.
Porque no veo de lejos.
Porque amanece y muero de sueño.
Porque no me parezco a la protagonista.
Porque no he bailado de lejos.
Porque me resguñó un gato.
Porque no toco el piano.
Porque odio el sabor del agua.
Porque perdí la página en que iba del libro.
Porque me río con todos los dientes.
Porque no puedo ser muda.
Porque proceso despacio.
Porque digo de ésto.
Porque no es que me haya resfriado.
Porque estás leyendo un libro que no he leído.
Porque no me salen los silbidos.
Porque duermo de lado.
Porque me pierdo.
Porque pasa así el tiempo.
Porque no importa, al fin y al cabo.
Por eso.
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