Nublado, té. La calma que precede la tormenta. Invierno. Mano derecha congelada, mejillas incendiándose. Botines llenos de lugares memorizados. Parche pegado a mano sobre la chaqueta del amado. Libros leídos cientos de veces por ojos disparados en distintas direcciones. Textos para rendirse sin piedad. Anteojos que se llenan como una pecera. Desafíos de los cuales huir. Un gato deslizándose sobre sí mismo y acariciándose contra mi tristeza. Pasos lentos bajando la escalera, manos que lentamente abren la puerta, un vistazo: ausencia. Caminos eternos para recorrer, imaginario de ciudades paralelas y circunstancias menos. Trenes subterráneos. Filmaciones escondidas a las historias secretas. Café de máquina, demasiado dulce.Demasiado breve, de la mano. Semáforos desenfocados en la noche prematura. Fiestas a las que no asistir. No quiero bailar. Ojos abiertos, inutilizados para dormir. Asuntos intrascendentes, cosas de mortales. Terror diurno. Sabor a menta. Resistencia abolida.
Lágrimas enormes que caen como hielo esférico tibio, en gotas que se arrastran como caracoles brillantes que al final del camino se precipitan sin prisa sobre un polerón de dinosaurios.
Lágrimas enormes que caen como hielo esférico tibio, en gotas que se arrastran como caracoles brillantes que al final del camino se precipitan sin prisa sobre un polerón de dinosaurios.
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