26 dic 2015

Epifanía #1

Leo más libros a la semana de los que sería justo, pero con una vida tan insignificante... ciertamente si algo necesito, es ser parte de alguna clase de aventura.

No me gustan las fiestas ni enloquezco por salir a bailar. No me gusta conocer gente nueva y no soy capaz de entretenerme a toda costa con personas extrañas. No sería capaz de cometer ninguna locura sin medir consecuencias y las únicas imprudencias que cometo tienen que ver con el millón de palabras que digo por segundo. Me enamoro tan profundamente, que sería incapaz de compartir mi corazón con más de una persona a la vez. Me enojo también así de rotundamente. Y entristezco de manera igual de absoluta; pero me río con total soltura cientos de veces al día, ruidosamente. No tengo enemigos jurados (o eso creo). Y prefiero mi cama. Prefiero la calma. Prefiero los libros.

Por eso, se me rompe el corazón al saber que estoy infinitamente lejos de cualquier ficción soñada:

Mi vida es terreno yermo para cualquier aventura digna de escribirse.

O eso pensaba hasta hoy.

Pero esta (infinitamente calurosa) tarde de verano, tuve una revelación mientras leía el cuarto libro (y final) de una serie:

"En realidad lo que me atrapa no es la idea central, sino la forma en que se relata la historia."

Y de pronto, entendí que para ser parte de una ficción no tenía por qué convertirme otra persona. Solo debía escoger las palabras adecuadas. 

Incluso el recuerdo aleatorio de una tarde de invierno, en el sofá, se volvió florido. La forma en la que caía afuera la lluvia, la disposición de los paraguas en el vestíbulo, el ruido lejano de los autos cruzando charcos enormes, el gato acercándose ronroneando, acariciándose contra el teléfono; mi propia risa queda al verlo, el sabor inconfundible, al fondo, de la menta en el té...

Se me ocurrió que, finalmente, toda historia es una aventura en potencia.  Una aventura particular, hecha a medida. 

Y claro, puede que mi historia no resulte épica, pero puede que yo (en el fondo) resulte (en una forma muy poco clásica) una heroína... ¿por qué no? *









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Postdata: Es que a mí, por encima de una vorágine, lo que más me gusta son las detalladísimas descripciones.

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