Cómo estás. Muy bien y tú. Qué bien; yo también.
Cuento los días. Hizo el frío que no hacía hace tanto.
Lloré una tempestad completa, a gritos. No fue secreto, estaba todo ese ruido: yo.
Me sentí fatal por no llover en silencio. Me sentí fatal por todo lo demás. Empujé los gritos hacia adentro y solo empeoró.
No quiero hablar, no quiero escribir.
Tengo derecho a no decir.
Tengo derecho a fallar.
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